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CONGRESO INTERNACIONAL "TURISMO SOSTENIBLE EN EL MEDITERRÁNEO. LA PARTICIPACIÓN DE LA SOCIEDAD CIVIL"


1. Presentación
2. Conclusiones
3. Actas del congreso


CONCLUSIONES

Sant Feliu de Guíxols, 22, 23 y 24 de Octubre de 1998

El Congreso internacional "Turismo Sostenible en el Mediterráneo. La participación de la sociedad civil" supone la acción que concluye el proyecto "MED Project ULIXES 21, por un turismo sostenible en el Mediterráneo", dirigido por EcoMediterrània (Barcelona) y con la participación del CLAPE-LR (Montpellier), A.P.E.W.T. (Tetuán) y ASMAPE (Rabat), todos ellas miembros de la red de ONGs MED Forum. Este es un proyecto que cuenta con la ayuda decidida de la Unión Europea mediante la DG XI, de la región Languedoc-Roussillon y de las comunidades autónomas de Cataluña, Baleares y Andalucía, además de otras entidades y municipios, particularmente el Ayuntamiento de Sant Feliu de Guíxols, sede de dicho Congreso Internacional.
El objetivo central del Proyecto ULIXES 21 es el de informar y sensibilizar a todos los agentes que intervienen en el proceso turístico sobre la importancia de apostar por un turismo sostenible en el Mediterráneo. Durante los casi dos años que ha durado la ejecución del Proyecto, y especialmente durante estas tres jornadas de trabajo y de intercambio de experiencias, se ha reflexionado sobre la necesidad de una mayor implicación por parte de la sociedad civil mediterránea en todo el proceso que afecta al turismo y concretamente, en lo que se refiere a la planificación y gestión de los espacios turísticos.
A pesar de la pérdida de protagonismo del Mediterráneo como destino turístico, frente al fortalecimiento de nuevas áreas emergentes –Caribe o Pacífico, por ejemplo-, dicha cuenca marítima continua siendo el primer espacio turístico mundial y las previsiones futuras apuntan hacia un incremento en la recepción del flujo turístico internacional.
Desde hace tiempo existe una percepción negativa del turismo como una actividad fuente de impactos perniciosos sobre la sociedad y el patrimonio natural y cultural. Ciertamente, el turismo masivo es en gran parte responsable de los problemas medioambientales que sufre actualmente el Mediterráneo y que derivan básicamente de la ocupación intensiva del suelo. No obstante, éstos no son peores que los que puedan generar otras actividades económicas que se desarrollan en el litoral mediterráneo, como por ejemplo la industria.
A pesar de la valoración negativa que se pueda hacer sobre el turismo respecto a afectaciones ambientales, dicha actividad constituye la mejor apuesta en pro de un desarrollo del Mediterráneo, debido a su capacidad de generar recursos económicos y de gestionar y preservar recursos naturales y culturales que, de otra manera, podrían acabar degradándose o incluso, desaparecer.
El Mediterráneo como mar y como conjunto de territorios que lo rodean, constituye un espacio rico en paisajes y culturas, resultado de la acción antrópica que el ser humano ha ido ejerciendo a lo largo de los siglos. El Mediterráneo ha visto nacer un sinfín de civilizaciones y sus aguas han propiciado intercambios que afectaron al orden social y económico de los pueblos ribereños. Pero no debemos olvidar que, desgraciadamente, el Mediterráneo ha sido también, demasiado a menudo, un espacio de desencuentros y conflictos. Con tal bagaje histórico y teniendo en cuenta la fragilidad que caracteriza el ámbito geográfico, resulta necesario continuar trabajando de manera que el Mediterráneo pueda continuar siendo un espacio de cooperación y de desarrollo en el que su diversidad cultural, ambiental y económica se mantenga a salvo.
El turismo, como principal actividad económica de las áreas litorales mediterráneas, tiene mucho que decir a este respecto. Para dirigirse en la dirección propuesta, es fundamental que dicha actividad experimente cambios estructurales para que sea más sensible a las características de cada uno de los espacios. En este cambio de rumbo, el turismo tiene que hacerse con las consideraciones surgidas a partir de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río, en 1992. De este modo, conceptos tan discutidos pero cruciales como lo es el de "sostenibilidad" deben ocupar un lugar privilegiado en la reformulación necesaria que tiene que tener cualquier actividad turística. Las acciones prioritarias que deben realizarse para conseguir un turismo más sostenible en el Mediterráneo, que sintetizan el conjunto de ideas expuestas a lo largo de estos tres días de Congreso y que presentamos a modo de conclusión, son las siguientes:

1.- Existe una dependencia de muchos países de la cuenca mediterránea, sobre todo los de la orilla sur además de los insulares, del turismo como actividad económica y vía de desarrollo. Por este motivo, es necesario reforzar acciones políticas y proyectos que tengan como objetivo la mejora del turismo y que se basen en los principios del desarrollo sostenible. Para que un proyecto sea sostenible, éste tiene que ser ecológicamente aceptable, económicamente viable, institucionalmente asumible y socialmente justo. Todos estos factores son necesarios, pero ninguno, por sí solo, es suficiente.
Para potenciar la implementación de un turismo sostenible en todo el Mediterráneo, es necesario que las administraciones públicas, los organismos internacionales, las empresas, los expertos y estudiosos, las ONGs y la sociedad civil en general, cada uno desde sus respectivos ámbitos de participación social aceleren este proceso. Para facilitar el necesario intercambio de información y de experiencias en este campo, se propone la creación de un Forum del Mediterráneo para un desarrollo sostenible, que podría incorporarse a las instancias internacionales creadas a partir del proceso euromediterráneo, como puede ser el Plan de Acción del Mediterráneo (PAM), fruto del Convenio de Barcelona, y en el que estén representados al mismo nivel todos los sectores vinculados al turismo, muy especialmente la sociedad civil y las administraciones locales.

2.- En el Mediterráneo existen fuertes contrastes respecto a la distribución espacial de la oferta turística; así se halla una fuerte concentración en el arco noroccidental de dicha cuenca y, por el contrario, existen vacíos importantes en el sur y en el este. Las mismas disimilitudes se producen a un nivel intraregional. La concentración lineal y nuclear se explica por la preeminencia del turismo balneario –de sol y playa-. Por este motivo, una de las apuestas fundamentales en la reestructuración de los espacios turísticos del litoral mediterráneo se concreta en la articulación integrada del patrimonio natural y cultural de los países que viven al margen del proceso turístico y de las regiones interiores, que quedan infravaloradas y relegadas a un papel de subordinación.

3.- La concentración lineal y la nuclearización del litoral son fenómenos que van asociados a una urbanización intensiva, a una ocupación indiscriminada del suelo y al mantenimiento de grandes reservas de suelo urbanizable. Todo ello provoca lo que se ha denominado "litoralización", tendencia poco deseada desde la óptica de la sostenibilidad ambiental. Por este motivo, resulta necesario evitar la masificación, frenar el proceso urbanizador y la concentración turística, fijando parámetros sobre la capacidad de carga del territorio, estableciendo controles de los flujos, a partir de medidas blandas -como son las ecotasas-, de incentivos fiscales para las empresas respetuosas con el medio o de planes de calidad. Para conseguirlo, el turismo debe ser ordenado con criterios de sostenibilidad.

4.- La franja litoral reúne paisajes muy contrastados y una gran diversidad de especies animales y vegetales que son el resultado de condiciones ambientales singulares que se dan en estos espacios. Hay que desarrollar acciones políticas especiales de protección de esta franja, ya que este espacio reducido y frágil es el que sufre más los impactos negativos que produce el turismo. La litoralización está fragmentando peligrosamente la continuidad primigenia que existía entre los diferentes ambientes costeros (zonas de dunas, marismas, acantilados, fondos marinos…), convirtiéndolos en islas de dimensiones cada vez más reducidas. Esto implica una pérdida creciente en biodiversidad, concepto que no puede disociarse del de sostenibilidad. Resulta básico adoptar medidas de protección efectiva en dos sentidos; por un lado, potenciar definitivamente la creación de las Zonas Especialmente Protegidas de Importancia Mediterránea (ZEPIM) del Convenio de Barcelona; por otro lado, declarar en el litoral, según los diferentes ámbitos de competencia nacional, regional o local, espacios protegidos de categoría diferente y en un contexto de ordenación del territorio, tanto de los espacios sin urbanizar como de los urbanizados. Este constituye un buen instrumento para frenar el proceso urbanizador provocador del efecto barrera y para revalorizar espacios de una gran singularidad natural y riqueza ecológica. Defender la franja litoral implica también compatibilizar los espacios naturales mencionados con otras funciones relacionadas con el ocio, la divulgación, el conocimiento o la educación ambiental, por lo que es necesario erradicar cualquier intento de privatizar o acaparar para intereses particulares.

5.- La homogeneización y degradación de los espacios constituye uno de los principales problemas estructurales que genera el turismo de masas, por lo que es necesario diversificar y diferenciar los destinos turísticos rechazando la estandarización, potenciando las singularidades de cada zona y reestructurando la oferta existente de sol y playa, que no podemos olvidar que es y seguirá siendo una pieza clave en la oferta turística del Mediterráneo. La nueva oferta debe potenciar la relación entre cultura, naturaleza, ocio y turismo, para que de este modo el territorio sea el protagonista fundamental de la oferta turística. Mantener las formas de vida propia servirá en el futuro como una de las mejores fórmulas para promover la singularidad turística.

Para poder realizar este cambio de rumbo, las comunidades locales deben desempeñar un papel fundamental. Sin ellas resultaría muy difícil que cualquier intento de planificación que apueste por la sostenibilidad tenga éxito. Entendemos que el desarrollo de las Agendas 21 locales constituye el mejor instrumento de participación de toda la sociedad civil en la planificación y gestión del territorio. Por este motivo, las administraciones estatales y regionales tienen que poner en funcionamiento programas de ayuda técnica y financiera para que todas las administraciones locales desarrollen su propia Agenda 21 a partir de una participación efectiva de todos los sectores implicados, especialmente la sociedad civil organizada.

6.- La oferta turística convencional del Mediterráneo es de una gran simplicidad dualista centrada en la idea de "alojamiento = destino turístico". Por este motivo, es necesario evitar este reduccionismo poniendo de manifiesto la necesidad de valorizar el destino turístico, ofreciendo productos turísticos integrados de interés cultural y paisajístico abiertos a la región y a la sociedad, incorporando las áreas interiores. Asimismo, es necesario evitar los localismos, la repetición de las dinámicas propias que han repercutido negativamente sobre la primera línea litoral y la creación de complejos turísticos cerrados en la costa. Además, la oferta de alojamiento tiene que recalificarse potenciando el alojamiento turístico no masivo, singular, alternativo, menos consumista de recursos y más integrado en el territorio y la cultura local.

7.- La sostenibilidad es un concepto que gana en popularidad pero no en precisión, con respecto a su definición. A través de éste se puede justificar una política y negarla al mismo tiempo. Por lo tanto, constituye un término fácilmente manipulable por parte de intereses particulares poco claros. En cualquier caso, no se debe olvidar que la filosofía que lo inspiró fue la de asegurar la explotación racional de los recursos naturales por parte de generaciones presentes sin poner en peligro su aprovechamiento por las generaciones futuras. En el caso del turismo, resulta prioritario rehuir las políticas erróneas que, con la pretendida justificación de mejorar la "calidad" de la demanda, impulsan proyectos que implican una mayor degradación del paisaje, utilizando recursos sin tener en consideración el factor limitador de éstos (el agua, por ejemplo). Esto favorece la contaminación de la franja litoral y la confrontación de intereses con otros sectores económicos (agricultura y pesca, por ejemplo), tal como ocurre con el turismo de golf y de puertos deportivos. "Calidad", en términos de sostenibilidad, no se refiere al turista que aporta más dinero, sino al que demuestra activamente poseer una mayor preocupación y sensibilidad hacia el medio que le rodea. Etiquetar todos los proyectos de sostenibles es como caer, sencillamente, en un ejercicio de maquillaje.
También es necesario evitar las políticas favorables al mantenimiento de una tasa elevada de ocupación y a precios bajos, asociadas a campañas de promoción que captan segmentos de demanda masivos y con menor solvencia. La competencia de precios constituye uno de los principales males del turismo sostenible. En ambos casos, el turismo es una fuente de impactos negativos sobre la sociedad y el patrimonio.

8.- A menudo, la falta de anticipación en el desarrollo turístico y de integración de la oferta comporta impactos ambientales y sociales e incluso, puede conducir a destrucciones irreversibles del patrimonio, cuando la calidad de éste constituye el principal recurso sobre el que se fundamenta el desarrollo turístico. Ante esto, es necesario que los Estados, los poderes públicos locales y la iniciativa privada busquen fórmulas para que la economía turística contribuya a la protección del medio ambiente, a la rehabilitación de los paisajes degradados y a la valoración del patrimonio, favoreciendo en último término una mejor integración y relación entre turistas, población receptora y patrimonio. La administración local debe asumir un papel asegurador y mediador entre las exigencias de los turistas y los derechos de la población local. El turismo establece la relación, dentro de un mismo espacio, entre colectivos muy diversos, tanto por su tipología como por su procedencia. La sociodiversidad constituye otro de los pilares fundamentales como lo es la biodiversidad. Es necesario aprovecharse del turismo como generador de vías a través de las que se puedan abrir canales de intercambio y de cooperación. Lo esencial consiste, pues, en identificar y promover aquello que permita la integración del turismo desde la perspectiva de un desarrollo sostenible.

9.- En el Mediterráneo, a parte de la existencia de desequilibrios territoriales respecto a la localización de la oferta turística, existen también fuertes contrastes de los flujos turísticos en el tiempo, debido a que la estacionalidad en esta región es muy acusada. Esto desencadena el desarrollo de un trabajo estacional muy marcado, aspecto que puede traducirse en un factor de precariedad social. Por este motivo, una de las acciones más importantes en cuanto a gestión y planificación pasa por la reestructuración temporal de los viajes, adecuando la oferta de equipamientos y productos turísticos para reducir la estacionalidad difundiendo las ventajas de visitar el Mediterráneo durante los meses de menor afluencia. El patrimonio arqueológico, urbano, artístico y natural y las suaves temperaturas invernales tienen un potencial enorme para facilitar la reestructuración de la oferta. En esta línea, el incentivo de nuevos tipos de turismo (cultural, rural, pedestre, de parques naturales) y la celebración de exposiciones, festivales, ferias, animación de monumentos, museización de determinados establecimientos y la apertura de nuevos museos vivos, constituyen fórmulas que contribuyen al escalonamiento de la frecuentación, siempre y cuando se adopten medidas de sostenibilidad que eviten la banalización o degradación de las bases culturales que pretendemos potenciar.
Paralelamente, deben realizarse intercambios de experiencias con respecto a la sostenibilidad entre los países ribereños tanto en sentido vertical como horizontal a través de proyectos de cooperación, de manera que el turismo pueda también contribuir a disminuir las disparidades sociales y económicas que existen entre el norte y el sur del Mediterráneo.

10.- El turismo en el Mediterráneo está protagonizado por los viajes organizados. Hay países en los que más de las tres cuartas partes de las llegadas turísticas internacionales están controladas por los operadores turísticos. Dada la relevancia de este agente en el proceso turístico, es necesaria su vinculación para que se produzca un cambio de rumbo, tanto en la demanda como en la oferta. Es necesario además implicarlo con el fin de que introduzca programas de educación ambiental en sus publicaciones, potenciando las estancias largas en vez de las cortas en sus ofertas y seleccionando los alojamientos que procuran aplicar medidas de sostenibilidad. La imagen promocional del destino turístico que se da a través de estos agentes tiene que variar en la mayoría de los casos y el turista potencial debe mostrarse más activo con respecto a las demandas que realiza ante los agentes intermediarios. A medida que el turista vaya exigiendo un cambio, modificará la tipología de la oferta y, por lo tanto, influenciará sobre el cambio de las dinámicas. Deben realizarse campañas como la protagonizada por el Proyecto ULIXES 21 dirigidas a sensibilizar el turista para que se vuelva exigente en la demanda de un turismo sostenible que pueda modificar el comportamiento predominante de los agentes condicionadores de la oferta.

11.- A menudo, la población local se queda al margen de la evolución del proceso turístico de los territorios, razón por la que resulta necesario un mayor nivel de implicación económica y asociativa de ésta. La población local puede desempeñar un papel importante, directo o indirecto, en el sector económico, a través de la inversión de capitales endógenos y consiguiendo un mayor nivel de formación y promoción profesional; en el sector social y político, decidiendo sobre el futuro de la localidad y comprometiéndose mediante el bloqueo de aquellos proyectos turísticos que atentan contra la preservación del patrimonio. La intervención de la sociedad civil a nivel local debe verse acompañada por un cambio de actitud y por el abandono de prácticas que poco tienen que ver con los criterios de sostenibilidad que se están planteando. La sostenibilidad no es una posible opción de la actividad turística, sino que constituye la opción a seguir. Hay que procurar hacer compatible el desarrollo turístico con otras actividades económicas, concretamente las tradicionales y artesanales (agricultura y pesca, por ejemplo); es más, la población local debe procurar rentabilizar estas actividades convirtiéndolas en productos turísticos. En definitiva, ésta debe percibir la diversificación económica como un valor, ya que la monofuncionalidad económica constituye uno de los mayores peligros relacionados con el desarrollo turístico.
El turismo sostenible no equivale a crecimiento cero, sino que debe ser económicamente viable y debe ser socialmente justo en cuanto a la redistribución de la riqueza que genera, para que no provoque una desestructuración social allí donde se instala.

12.- El turismo, para que sea sostenible, requiere una planificación que no lo convierta en acaparador y depredador de los recursos naturales del entorno inmediato (suelo, agua y energía). Por otra parte, tiene que ser capaz de compartir dichos recursos con otras actividades previas que ya se encontraban asentadas sobre ese territorio, como la agricultura. El turismo, como actividad económica, debe cerrar los ciclos energéticos y de recursos que altera. En dicho cierre, las medidas preventivas (reducción de residuos y de contaminantes) deben combinarse con otras más finalistas (depuración de aguas, tratamiento integrado, reciclaje...). Vinculado a esto, hay que promover políticas relacionadas con el uso del transporte público y fomentar una mejora de la red viaria preexistente, en lugar de crear una nueva, susceptible de continuar los procesos de fragmentación territoriales.

13.- El turismo es un fenómeno que nos afecta a todos. Por lo tanto, es necesario exigir transparencia en todas las decisiones que le atañen, dada la magnitud de las repercusiones a todos los niveles que posee esta actividad en el Mediterráneo. Resulta fundamental que la información relacionada con el turismo se haga pública y que las ONGs, como representantes de la sociedad organizada, puedan disponer de todas las facilidades para participar en la toma de decisiones que afectan el sector. Deben exigir además, el desempeño de un papel de igual a igual en los forums de discusión sobre turismo en el Mediterráneo para que su planificación y gestión se convierta realmente en un proceso participativo de toda la sociedad. Es necesaria una "conspiración cívica".

14.- Las ONGs, los expertos en turismo y los agentes públicos, a nivel local, nacional e internacional deben promover iniciativas y programas de sensibilización e información, en la línea del "MED Project ULIXES 21, por un turismo sostenible en el Mediterráneo", que incida en la educación ambiental de los turistas, residentes, sectores productivos y administración. Estos programas necesitan recibir ayuda institucional y de cualquier agente que intervenga en el proceso turístico. Se trata, en definitiva, de difundir los valores de la sostenibilidad. Resultaría conveniente propiciar y dar continuidad a proyectos tales como ULIXES 21 para que extiendan sus actividades al conjunto del Mediterráneo, y para que sirvan como aglutinadores de otras iniciativas locales y nacionales, respecto a la sensibilización y la participación de la sociedad en la implementación de un modelo de turismo sostenible en dicha región.

15.- La difusión de ejemplos y de buenas prácticas de turismo sostenible, tanto a un amplio nivel como a un nivel focalizado, para motivar su implantación a nivel general, constituye uno de los objetivos que debe perseguir la elaboración de proyectos como el que ha propiciado la realización de este Congreso. Su continuidad permitiría establecer un programa a nivel de todo el Mediterráneo con el fin de difundir ejemplos sobre turismo sostenible. La existencia de la red MED Forum, de la que forman parte las ONGs que han realizado el proyecto ULIXES 21 , asegura el desarrollo de dicha propuesta, al disponer de presencia en la mayor parte de los países del Mediterráneo y debido a sus vinculaciones internacionales con las ONGs de los países emisores, sobre todo los de la Unión Europea. Este Programa debería contar con una amplia difusión que se realizaría a través de diversos medios (como la página web de MED Forum).

16.- El mundo de la educación, la formación profesional y los medios de comunicación debe mostrarse más sensible con la problemática ambiental derivada de la práctica turística. En lo que se refiere a educación y a formación profesional, los programas curriculares de los diferentes centros tienen que hacerse eco de este aspecto y han de integrarlo como un elemento más dentro de los procesos de formación de las generaciones futuras, en general, y de cuantos tengan una vinculación laboral directa con el turismo, en particular. Esta formación ha de incluir además a los gestores políticos, que tienen que renovar sus discursos e incorporar nuevos conceptos como los que se han ido discutiendo para aplicarlos, dentro de sus posibilidades a escala local.
Respecto a los medios de comunicación, constituyen buenos difusores de los espacios turísticos, así como de las potencialidades que los atañen y de los estrangulamientos que los atenazan. Resulta conveniente que sean los principales aliados de la sociedad civil en su demanda de modificación de comportamiento de los sectores económicos, de las administraciones y del público en general, para avanzar hacia un modelo de turismo sostenible. Se tiene que producir una complicidad fundamental entre los medios de comunicación y la sociedad civil para potenciar la implantación de un modelo turístico sostenible; además, pueden contrarrestar la imagen interesada y poco rigurosa que ofrecen ciertos agentes, como pueden ser los operadores turísticos y algunas administraciones. Los medios de comunicación, así como la celebración de congresos como el que acaba de finalizar, tienen que utilizarse para generar debates y discusiones sobre cuestiones que afectan la buena salud de nuestro litoral. Sin duda alguna han de utilizarse para intercambiar experiencias y para que tengan un efecto de palanca sobre las futuras generaciones.

17.- El turismo no puede entenderse como una actividad económica que funciona al margen del resto y de forma autónoma. Al contrario, el turismo depende de otros sectores de la economía que lo abastecen de bienes y de servicios (alimentación, transporte, seguros, energía, tecnología, construcción, mobiliario, diseño...). Por lo tanto, cualquier acción dirigida a promover la sostenibilidad del sector, puede tener un efecto multiplicador sobre otras que resultan serle subsidiarias. En cualquier caso, es necesario un entendimiento entre los diferentes sectores económicos de un área turística determinada con el fin de que cualquier actividad llevada a cabo se encamine en la misma dirección. Las iniciativas aisladas pocas veces acaban por cristalizar en los resultados esperados.

18.- Ante la situación global que atraviesa el Mediterráneo, no es necesario mostrarse catastrofista pero sí realista con los problemas que lo afectan y las externalidades negativas que se derivan del turismo. El Mediterráneo está afectado por numerosas agresiones que le causan una enfermedad grave, pero de ninguna manera está muerto. Por lo tanto, resulta imprescindible un compromiso firme por parte de quienes tengan algo que decir al respecto, es decir, TODOS. Cada uno de nosotros es un gestor y un turista en potencia. Esto significa que la aportación personal de cada individuo puede contribuir a transformar el resultado global de las repercusiones del turismo sobre el medio, y a conseguir que el Mediterráneo se recupere de una enfermedad crónica que le viene afectando desde hace ya décadas.

Sant Feliu de Guíxols, 24 de octubre de 1998.

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